¿Cual será la realidad de esa política exterior? Un análisis primario nos hace pensar que esa política estará basada en un pragmatismo posibilista basado en la cuádruple vertiente de desengancharse de conflictos no deseados, buscar una mayor estabilidad internacional pero sin comprometer la lucha contra el terrorismo ni la seguridad interna y externa de los EEUU. Analicemos los factores de este vaticinio de futura política exterior estadounidense: 1. Desengancharse de conflictos. Irak. Al ciudadano medio del mundo no se le escapa que la invasión de Irak en 2003 ha sido la gran losa que ha pesado sobre la política exterior y la imagen de EEUU en el mundo, dilapidando la solidaridad mundial que se volcó sobre los Estados Unidos tras la tragedia del 11 de septiembre. La mala dirección de la posguerra tras una victoria militar fácil, la profusión de victimas civiles ya por la actividad de la insurgencia o por la respuesta de EEUU, los abusos y crímenes cometidos por las tropas americanas sobre la población civil y la nula justificación del conflicto en sí tras revelarse que el motivo del mismo, la búsqueda de armas de destrucción masiva, era invalido de origen al no existir. Este conjunto de circunstancias peso, y pesa, en el prestigio internacional de los USA desde el inicio de la invasión y fue motivo de debate en la campaña electoral americana. Ante ello los anuncios electorales de Barack Obama durante la misma anunciaban la necesidad de un repliegue aunque organizado, pausado, escalonado y manteniendo la seguridad y los avances conseguidos en la pacificación en los últimos años por la política militar del general David Petraeus. El cual como comandante militar sobre el terreno ha logrado en los últimos tres años indudables avances con evidentes descensos de la actividad de la insurgencia con ceses evidentes de la actividad armada en distintas áreas antaño guerra abierta. Una actitud más diplomática, respetuosa, amigable y correcta con las diferentes facciones, amen de sobornos, dadivas y ayudas bajo cuerda ya sea para lideres locales como para poblaciones hostiles, traducidos en una descarga de dólares evaluada en los 30.000 millones, ha ganado para la causa antiguos enemigos ya fueran de confesión chií y suni que ahora trabajan junto a los estadounidenses cuando anteriormente les han combatido con fiereza, esto ha aumentado la eficaciade los nuevos ejércitos y policía irakíes los cuales se encargan de proteger |
ya sus propios sectores en solitario fortaleciendo con ello la autoridad de su gobierno, amén que la llegada de refuerzos a las fuerzas de EEUU en Irak ha aumentado su eficacia combativa multiplicando sus éxitos contra la insurgencia. 2. Vigilancia de la estabilidad internacional. Esta idea de pretender salir del conflicto irakí, nos invita a pensar que una actitud de la próxima administración será la de no implicarse en ningún conflicto salvo de ser inexcusablemente necesario. Por lo que se puede prever que frente a Irán y menor medida Siria, la cual pese a su apoyo bajo cuerda a organizaciones como Hamas e Hizbollah no deja de cortejar a occidente y especialmente a la UE con el ansia de romper su aislamiento, la actitud sea de una vigilancia armada, mediante unidades que queden estacionadas en Irak o en la monarquías del Golfo Pérsico o desplegables en el área pero que solo reaccionarían ante una actitud hostil por parte de los ayatolá. Ya sea un ataque a Israel, un intento iraní de invasión de Irak, etc. Dejando que las bravatas gritadas desde Teherán caigan en la ignorancia como en el dicho de: “Perro ladrador, poco mordedor”, aunque se garantice que el perro saldrá apaleado si se le ocurre morder y se garantice que si Irán logra finalmente hacerse con armamento nuclear acabe destruido, aunque en ese supuesto la implicación no seria solo de EEUU sino probablemente de todo occidente. No es aventurado prever que vigilancia y capacidad de contraataque ante una agresión sea la política a seguir en el Golfo Pérsico, mientras que la actitud ante el conflicto palestino israelí necesite de un |
capitulo aparte ante el silencio de presidente Obama, salvo unas vagas refe-rencias que su obsesión es lograr la paz en la región, ante los últimos acontecimientos en Gaza dado que todavía, al tiempo de escribirse este informe, no haya tomado posesión de su cargo. Silencio que ha dejado en blanco a la mayor parte de analistas y que puede significar desde un cambio de la política mantenida con Israel a un mantener el status-quo. 3. Guerra sin cuartel al terrorismo. El enemigo está en Afganistán. Sí previsible y esperable es un repliegue de Irak no menos previsible por lo anunciado es un refuerzo de la misión en Afganistán, de hecho ya está anunciado un refuerzo de los contingentes estadounidenses de “Libertad Duradera” e ISAF de 30.000 efectivos que se materializaran sobre el terreno tan pronto se materialice el traspaso de poderes. Teniendo en cuenta que el general Petraeus ostenta ahora el mando del frente central de los EEUU, que incluye Afganistán e Irak, es previsible que se repita la doble estrategia empleada en Irak con éxito. De búsqueda de una mejor relación con el pueblo afgano, sobornos incluidos, junto con contundencia de operaciones militares. De hecho se esta pidiendo a los aliados el refuerzo de los contingentes sobre el terreno, España incluida, los cuales con las adecuados excusas y retóricas para mantener las apariencias parecen dispuestos a acceder a los deseos de los EEUU aunque quizá no en las cantidades que desearía la nueva administración pero si que supondría un claro refuerzo a la lucha contra talibanes y Al-Qaeda en la zona. Los resultados de esta nueva estrategia esta todavía por comprobarse. 4. Garantía de seguridad. No más 11-S. “Nuestro territorio está amenazado”. Esta frase del presidente electo Obama pronunciada durante la reciente reunión con los ex presidentes de EEUU vivos viene a resumir el interés de todo mandatario estadounidense por la seguridad de su nación tras la hecatombe de 2001. En ese punto no cabe ninguna duda que la seguridad nacional de los USA será un factor focal de la política exterior de su mandato, no se bajara la guardia en seguridad interior ni exterior y los controles antiterroristas seguirán mas con la idea de llevar al terrorismo lo mas lejos posible de las fronteras de EEUU (Irak, Afganistán, Filipinas) que permitir ni de lejos otro 11-S ni por asomo. Una política basada en el pragmatismo y garantizar la seguridad de EEUU aunque con la idea de recuperar su prestigio en el mundo. En un análisis preliminar y a la espera que tras la toma de posesión la nueva política exterior americana se concrete con hechos reales, que no serán de hoy para mañana, todo los indicios orientan a que la política de exterior estadounidense seguiría estos derroteros. Aunque solo el tiempo y los hechos confirmaran o no estas predicciones. Antonio Rodriguez. ------------------- |