1-07-2010
Ralph Schneider
EL JEFE MILITAR DE LA OTAN EN AFGANISTÁN, GENRAL McCHRYSTAL, DESTITUIDO POR OBAMA
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POLÍTICOS A LA POLÍTICA Y MILITARES A LA GUERRA Las declaraciones del general Stanley McChrystal a la revista Rolling Stone han sido el ápice perfecto para que la administración Obama viese la puerta abierta para la destitución de un militar molesto que de una manera clara mandaba a los políticos de está administración, hacer política y no la guerra. De las declaraciones del general McChrystal a la revista Rolling Stone podemos sustraer – en un momento en que la guerra de Afganistán no va por buen camino, lo cual, probablemente, predispuso la animosidad del general frente a sus rivales políticos de la Casa Blanca – las desavenencias con el vicepresidente Joe Biden, quien siempre se mostró en contra del envío de más tropas propuesto por McChristal. Igualmente, criticó al Embajador de EE.UU. en Kabul, Kart Eikenberry, por sus comentarios hacia el gobierno de Hamid Karzai, como socio no fiable para la estrategia anti insurrecta. Tampoco escaparon a las críticas el enviado especial estadounidense para Afganistán y Pakistán, Richard Holbrooke y el Consejero de Seguridad Nacional, Jim Jones, un general retirado y veterano de la Guerra Fría, este último, criticado por los asesores del general quienes le calificaron como un “payaso” que “se ha quedado en 1985”. |
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El general Stanley McChrystal, comandante de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad, saluda al almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto. Foto.: suboficial de la Armada primera clase, Chad J. McNeeley. 29 de marzo de 2010
Encuentro de la ministra de Defensa en Bruselas antes del inicio de la sesión dedicada a la operación de la OTAN en Afganistán, con el comandante de ISAF, el general Stanley McChrystal, el pasado día 11 de junio. Foto.: mde. Foto superior.: Mayor general del Ejército Stanley McChrystal. Realizada por Elena C.Stikkel. Departamento de Defensa EE.UU. |
Parte del problema está claro que es personal: en privado, el equipo de McChrystal critica al equipo diplomático de Obama por la falta de paralelismo que llevan con la misión militar. El problema de fondo tiene que ser bastante serio para que un general de la talla de McChrystal –un soldado que ha servido a su país durante más de tres décadas en zonas de operaciones- se dirija a la revista Rolling Stone y junto a su equipo de asesores lanzase estas críticas contra los funcionarios de la administración Obama. Ya el otoño pasado en Londres, durante una rueda de prensa en la que tras un discurso, McChrystal desestimó la estrategia antiterrorista respaldada por el vicepresidente Joe Biden, como “corta de miras”, se iniciaron las tensiones, valiéndole este comentario un toque de atención por parte del presidente Obama. Está tensión siguió en aumento, por desacuerdos internos, cuando McChrystal presentó en noviembre pasado su estrategia para Afganistán, que incluía el envío de 40.000 soldados adicionales (unos 30.000 de EEUU y el resto de los demás países de ISAF), aprobada por el presidente Obama y por los países de la OTAN, con el fin de organizar una gran ofensiva contra los talibanes en sus feudos del sur y el sureste del país. Desde el principio McChristal ha encontrado dificultades para llevar a cabo en Afganistán una controvertida estrategia militar, conocida como la contrainsurgencia. COIN, así es conocida por los altos miembros del Pentágono. Una táctica que pretende compatibilizar la violencia de alta tecnología, con las demandas de batallas prolongadas en el tiempo, en estados fallidos. COIN llama al envío de grandes números de tropas sobre el terreno, no sólo para destruir al enemigo, sino también para vivir entre la población civil, y, lentamente, reconstruir o construir de la nada, un nuevo gobierno. Un proceso que incluso sus defensores más acérrimos, admiten que requiere años si no décadas para llevarse a cabo. Esta táctica renombra además a las fuerzas militares, expandiendo su autoridad y sus fondos para abarcar los lados diplomático y político de la guerra. Cuando el general McChrystal buscó el apoyo del presidente Barac Obama para el envío de más tropas con la intención de realizar una ofensiva a gran escala en el sur de Afganistán, lo hizo con el mismo arrojo con el que cazaba terroristas en Irak: Por entonces el vicepresidente Joe Biden, ya sostenía que una campaña de contrainsurgencia prolongada en Afganistán sumiría a Estados Unidos en un atolladero militar sin debilitar las redes de terrorismo internacional. Hoy relevado ya del mando el general McChrystal, el pronóstico de éxito es sombrío. El pasado mes de junio, las bajas en las tropas de EEUU pasaron los 1000 efectivos, los talibanes, bien armados, han atacado bases de la OTAN, el número de IEDs (artefactos explosivos improvisados) se ha duplicado y el gasto de cientos de miles de millones de dólares en el quinto país más pobre del mundo para conseguir el apoyo de la población civil no parece dar los resultados deseados por COIN. |
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El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, ha mostrado su “respeto” al relevo del jefe de las tropas de la OTAN en el país, aunque advirtió que su cese “no ayudaría a resolver el conflicto”. “Esperábamos que esto no hubiese ocurrido, pero la decisión se ha tomado y la respetamos”, declaró Waheed Omer, portavoz de Karzai, expresando que el gobierno afgano “espera trabajar con su relevo”. McChrystal había sido elogiado por las autoridades afganas por reducir el número de victimas civiles provocadas por los ataques de la OTAN, asunto que ha sido un gran punto de fricción entre Karzai y Occidente. LA OTAN TAMBIÉN APOYA A McCHRYSTAL El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, ha declarado que la organización continuará la estrategia del cesado general estadounidense Stanley McChrystal como jefe de sus operaciones en Afganistán. "La estrategia sigue teniendo el apoyo de la OTAN, y nuestras fuerzas seguirán aplicándola", ha señalado Rasmussen en un comunicado tras el anuncio de la Casa Blanca sobre el cese de McChrystal. Aunque McChrystal ya no es el comandante de la misión, el enfoque que ayudó a poner en marcha "es el correcto", ha añadido el responsable de la Alianza, que ha agradecido al general estadounidense el "enorme esfuerzo" realizado al frente de ISAF, la fuerza internacional que la OTAN dirige en Afganistán. Rasmussen también ha recalcado que las acciones de la OTAN en Afganistán "no se verán afectadas" por el cambio del comandante de las operaciones, cuyo nuevo responsable será el general estadounidense David Petraeus. Además, ha añadido que el pueblo afgano "no debe tener dudas" de que la OTAN continuará su compromiso con la pacificación y la reconstrucción del país, y las tropas internacionales seguirán allí "todo lo que haga falta" para cumplir la tarea. |
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